El Partido Revolucionario Dominicano, fielmente reconocido por la historia como la organización política de mayor incidencia y mejor consonancia con los intereses y pensamientos del pueblo, muestra en la actual coyuntura una nueva oportunidad de estructurar sus estamentos en aras de alcanzar la institucionalidad que tanto aclama la sociedad en su conjunto, muy especialmente las bases del partido.
En este sentido, los frentes de masas como figuras determinantes en la labor de representación de todos los sectores, se encuentran inmersos en una cadena de acciones que culminarán con la elección de un nuevo cuadro directivo en la próxima Convención Nacional.
En este sentido, los frentes de masas como figuras determinantes en la labor de representación de todos los sectores, se encuentran inmersos en una cadena de acciones que culminarán con la elección de un nuevo cuadro directivo en la próxima Convención Nacional.
Particularmente el caso de la juventud, no es casualidad que el entusiasmo que en ella vibra cobra más fuerza en la medida en que se va condensando la participación de todos y cada uno, sin distinciones ni mucho menos sin antes reconocer la trayectoria que alguno de sus miembros ha desarrollado en franco beneficio del PRD.
Dentro de las ávidas mentes matriculadas en el partido, encontramos la labor sostenida y leal del Ing. Cristian Castro, quien luego de aprobar con excelentes calificaciones el examen de la Secretaría Nacional de Organización de la Juventud Revolucionaria Dominicana, pone a disposición de todos los jóvenes perredeístas sus talentos para impulsar, desde la Presidencia de la JRD, la más ambiciosa y promisoria estructura juvenil que toda organización política pudiera dispensar a una nación.
Sin interés mayor que aquellas inclinaciones, preferencias y necesidades de la colectividad, el Ing. Cristian Castro pretende hacer de la JRD algo más que un grupo de jóvenes con ideas y planes entusiastas. Se trata de la conversión en acción, de inyectar el espíritu que guarda todo joven que luego de haber buscado su espacio, tiene la seguridad de vivirlo como propio.
Nuestro escenario no guarda otro proyecto como éste, en el que al unísono se mantiene el grito de que ES EL TIEMPO DE CRISTIAN… ES EL TIEMPO DE TODOS!
Por Alberto Sosa
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